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Medikal

¿Cada cuánto se hace el papanicolau? Lo que reviso en consulta antes de decidirlo

A partir de qué edad conviene, cada cuánto se repite cuando sale bien, qué cambia si aparece una alteración y cómo prepararte para que la muestra salga confiable.

Paciente de unos 35 años con las manos entrelazadas en el regazo en un consultorio de ginecología; al fondo, desenfocada, la médica de espaldas junto a un modelo anatómico del útero.

Qué busca el papanicolau y desde qué edad conviene hacerlo

El papanicolau toma una muestra de células del cuello del útero con un cepillito y una espátula pequeña. Esas células van al laboratorio, donde se revisa si alguna está cambiando de forma. Lo que buscamos son alteraciones que aparecen años antes de que exista un cáncer, justo cuando se pueden vigilar o tratar con procedimientos sencillos. Casi todas tienen que ver con el VPH, un virus que se transmite por contacto sexual y que la mayoría de la gente tiene en algún momento sin enterarse.

La edad habitual para empezar son los 25 años, en mujeres sin síntomas ni factores de riesgo. Si empezaste tu vida sexual antes, no hace falta hacerte uno a los 18: el cuello del útero tarda muchos años en desarrollar cambios y adelantarlo solo agrega estudios que probablemente salgan normales. Hay excepciones que mueven la fecha, como un sistema inmune debilitado o un resultado alterado previo, y eso lo valoramos caso por caso.

Una duda que me llega seguido: si ya me vacuné contra el VPH, ¿igual me toca? Sí. La vacuna cubre los tipos de virus que más se relacionan con cáncer, no todos, así que la revisión continúa. También continúa después de la menopausia, cuando muchas mujeres creen que ya no aplica.

Cada cuánto se repite cuando todo sale bien

Con un papanicolau normal, el siguiente es a los tres años. Si se usa la prueba de VPH, la que busca el virus directamente en la muestra, el intervalo normal es de cinco años. Los dos caminos son válidos y en México se usan los dos. Repetirlo cada año sin motivo no está recomendado.

Los tres años tienen su razón: los cambios en el cuello del útero avanzan despacio, hablamos de años, y ese margen alcanza para detectarlos a tiempo. Hacerte uno cada año suena a más cuidado, pero en la práctica aparecen más resultados dudosos y más colposcopias que no hacían falta, y eso angustia.

El calendario se acorta cuando hay algo que lo justifique: un resultado alterado previo, tratamiento por lesiones, VIH o medicamentos que bajan las defensas. Ahí el seguimiento suele ser anual o según lo que marque la colposcopia. También hay un punto para detenerse: alrededor de los 65 años, con varios resultados normales seguidos, se puede hablar de cerrar la revisión. Y si te quitaron el útero completo por otra razón, sin cuello del útero ya no hay dónde tomar la muestra.

Un detalle que vale oro en consulta: guarda tus resultados. Cuando llega una paciente sin papeles y no recuerda cuándo fue el último estudio, hay que adivinar el intervalo. Con la hoja en la mano, la decisión es otra.

Manos de la médica sosteniendo un modelo anatómico del útero sobre el escritorio, con las manos de la paciente cerca, en un consultorio de ginecología.

Si el resultado sale alterado, qué sigue

Los reportes traen palabras que asustan: "cambios por VPH", "lesión de bajo grado", "células escamosas atípicas", "lesión de alto grado". Lo primero que hago en consulta es aterrizar qué dice ese papel en tu caso, porque el peso cambia mucho según tu edad, si es tu primer resultado alterado y qué se ve en la revisión.

Las lesiones de bajo grado, sobre todo en mujeres jóvenes, muchas veces se van solas. El sistema inmune aclara el virus y el cuello del útero se recupera en un año o dos. Ahí lo que sigue suele ser repetir el estudio en unos meses o hacer una colposcopia para ver de cerca.

La colposcopia es mi subespecialidad y te la explico así: se coloca el espéculo, se aplica una solución de ácido acético que pinta de blanco las zonas que hay que revisar y se observa el cuello del útero con un aparato de aumento. Si algo llama la atención, se toma una biopsia, un pedacito de tejido que va al patólogo. Dura entre quince y veinte minutos, molesta parecido a un papanicolau y puede dejar un manchado ese día.

Un resultado alterado casi nunca es cáncer. La mayoría de las veces son cambios que se vigilan o se tratan a tiempo y el cuello del útero queda bien. Cuando el reporte habla de lesión de alto grado conviene moverse pronto, porque esas células tienen más probabilidad de seguir avanzando.

Cómo prepararte y cuándo no conviene esperar la fecha

Para que la muestra salga bien, evita tener relaciones y usar óvulos, cremas vaginales o duchas durante los dos o tres días previos. No lo hagas durante la menstruación, salvo que el sangrado sea justo el motivo de la consulta. Si traes flujo con comezón o mal olor, primero se trata la infección y luego se toma la muestra. Avísame si estás embarazada o si te han operado del cuello del útero, porque cambia la técnica.

El estudio es rápido. Te acomodas en la mesa, se coloca el espéculo, se toma la muestra y en unos minutos terminas. Vas a sentir presión y a veces un cólico parecido al de la regla.

Hay señales que no esperan al calendario: sangrado entre reglas, sangrado después de las relaciones, flujo con mal olor, dolor al tener relaciones, sangrado después de la menopausia o una lesión que te notaste al tacto. Con cualquiera de esas la revisión se hace pronto, sin importar cuándo te tocaba el papanicolau. Si el sangrado es abundante, hay dolor fuerte en el vientre o fiebre, hay que ir a urgencias.

Si nunca te has hecho uno, o no te acuerdas de cuándo fue el último, vale la pena revisarlo con un especialista. En Monterrey atiendo consulta ginecológica y ahí vemos tu historial y tus antecedentes para decidir juntas cuándo toca. Lleva tus resultados anteriores si los tienes; con eso la conversación rinde mucho más.

Otras preguntas

¿Duele el papanicolau?

Casi nadie lo describe como dolor. Se siente presión al colocar el espéculo y a veces un cólico breve cuando se toma la muestra. Dura pocos minutos y puedes retomar tu día normal. Si te da mucha ansiedad, dime antes y lo hacemos con más calma.

¿Si me vacuné contra el VPH ya no necesito papanicolau?

Sí lo necesitas. La vacuna protege contra los tipos de VPH que más se relacionan con cáncer del cuello del útero, pero hay otros que no cubre. La revisión sigue con el mismo calendario.

¿Puedo hacerme el papanicolau si estoy embarazada?

Sí, se puede hacer durante el embarazo y es seguro para ti y para el bebé. Se toma en la consulta como cualquier otro, con cuidado al colocar el espéculo. Avísame al inicio si estás embarazada.

¿El papanicolau detecta infecciones o VPH?

El papanicolau revisa células del cuello del útero, no busca infecciones comunes ni detecta el VPH directamente. Para el virus existe una prueba aparte que se toma de la misma muestra. Si hay flujo o comezón, eso se valora en la consulta con otros estudios.

Información general para pacientes. No sustituye una consulta médica. En una emergencia llama al 911.