¿Cómo sé si tengo depresión o solo estoy pasando una mala racha?
La tristeza normal y la depresión se parecen por fuera. Cambian en cuánto duran, en cómo pegan al sueño, al apetito y a las ganas, y en cuánto te apartan de tu vida. En consulta reviso eso y el momento en que conviene buscar ayuda.

¿En qué momento la tristeza deja de ser tristeza?
La tristeza llega con un motivo y se va con el tiempo. Perdiste algo, te salió mal un proyecto, terminaste una relación, y el ánimo baja unos días. Puedes llorar, estar de malas, y aun así hay ratos en los que la risa regresa, comes, duermes, ves a alguien y la pasas bien.
Con la depresión el patrón cambia. El ánimo bajo se queda semanas, casi todo el día, y lo que antes te movía deja de hacerlo: la música, el fut, salir con los cuates, el sexo. Se suma el cansancio que no se quita durmiendo, dormir de más o despertarte a las tres de la mañana, comer de más o no comer, sentir que estorbas, culparte por cosas que no hiciste, pensar que nada va a mejorar.
Hay otra pista que en consulta se nota rápido. Cuando alguien está triste suele querer contar lo que le pasó; cuando hay una depresión cuesta encontrar las palabras, o la persona llega diciendo "no sé por qué estoy así", y eso también dice mucho.
De qué depende que se vuelva depresión
La depresión se arma con varias cosas a la vez. La historia de cada quien pesa: pérdidas tempranas, un papá que no estaba, violencia en casa, haber tenido que aguantar solo desde chico. También cuentan el desvelo, las deudas, una ruptura, un duelo que no se pudo llorar, el posparto, el alcohol o la mota, y padecimientos del cuerpo como problemas de tiroides o anemia que se parecen mucho al cuadro.
Por eso no me quedo solo con el ánimo. Pregunto por el sueño, la comida, el peso, la energía, la concentración, el deseo sexual, y por cómo estaba tu vida el año pasado, para tener con qué comparar. Cuando hay datos raros, como mucho cansancio sin explicación o cambios de peso rápidos, conviene una valoración médica con estudios antes de dar por hecho que todo es emocional.
En mi forma de trabajar, además de los síntomas me interesa qué lugar ocupa ese sufrimiento en tu historia. A veces la depresión aparece después de una pérdida que no se nombró, o de años de hacer lo que otros esperan de ti, y entender eso cambia el rumbo de la terapia.

Qué puedes hacer tú mientras tanto
Hay cosas que puedes hacer mientras se aclara qué está pasando. Fija una hora para dormir y otra para levantarte, aunque el día se sienta cuesta arriba, porque el sueño desordenado empeora el ánimo. Sal a caminar veinte minutos con luz de día, come a horas y ponte una sola tarea mínima al día: bañarte, tender la cama, mandarle un mensaje a alguien.
El alcohol, el desvelo y las series hasta las cuatro de la mañana dan alivio de un rato y luego cobran caro. Y si llevas semanas sin contestar el teléfono, empieza por una persona. No necesitas explicarle todo, basta con "he estado mal y no quiero desaparecerme".
Echarle ganas ayuda, pero la depresión no se resuelve con fuerza de voluntad. Decirte "mañana me pongo" cuando llevas meses sin poder levantarte de la cama solo agrega culpa a lo que ya traes. Pedir ayuda a tiempo es parte del tratamiento, no una señal de debilidad.
Qué reviso en consulta las primeras sesiones
Las primeras sesiones las dedico a entender qué te pasa y desde cuándo. Pregunto cómo empezó, si hubo un detonante, cuántos días de la semana estás así, cómo andan el sueño y la comida, si has dejado de ver gente o de trabajar, y si hay algo que todavía disfrutes aunque sea poquito. También pregunto por antecedentes familiares, por tu red de apoyo y por el consumo de alcohol o drogas, sin juicio, porque eso cambia el plan.
Una pregunta que hago directo, aunque incomode: si has pensado en morirte o en hacerte daño. Hay quien cree que preguntar mete la idea en la cabeza y es al revés: preguntarlo abre la puerta a que lo platiques y permite medir el riesgo. De ahí sale parte de la decisión de cómo acompañarte.
Con eso armamos un plan juntos. En algunos casos el trabajo es semanal y va enfocado a ordenar el sueño, la rutina y la red de apoyo antes de entrar a fondo en la historia. En otros, cuando los síntomas son intensos o hay mucha desesperanza, te pido que te valore un psiquiatra al mismo tiempo y yo sigo con la terapia. Las dos cosas pueden ir de la mano sin que una le quite lugar a la otra.
Cuándo hay que ir a urgencias y no esperar la sesión
Hay señales que no esperan a la siguiente cita. Si aparece la idea de quitarte la vida, si ya pensaste en cómo hacerlo, si te estás lastimando, si dejaste de comer o de beber, si no puedes cuidar a tu hijo o a un bebé y tienes ideas de hacerle daño, ve a urgencias, llama al 911 o pídele a alguien de confianza que te acompañe ahora mismo. No te dejes solo con eso, ni tú ni la persona que lo está viviendo.
También conviene moverse rápido cuando la depresión te tiene en la cama casi todo el día, cuando dejaste el trabajo o la escuela y no ves salida, o cuando notas que alguien ya no se cuida nada. Un familiar puede ayudar llamando y acompañando a la consulta, aunque el paciente diga que no hace falta.
Fuera de esos casos, si llevas más de dos semanas con el ánimo bajo y ya se te está complicando el trabajo, la escuela o la relación de pareja, vale la pena revisarlo con un especialista. No tienes que llegar hasta el fondo para pedir una cita, y también se puede ir cuando todavía hay días buenos.
Otras preguntas
¿Se puede tener depresión y seguir funcionando?
Sí, y es de lo más común. Hay gente que va a trabajar, sonríe en las juntas y cumple, pero todo le cuesta el doble y llega a casa sin energía para nada. Que desde fuera no se note no significa que no esté pasando.
¿La terapia sola alcanza o necesito medicamento?
Depende de la intensidad de los síntomas, de tu historia y de si hay riesgo. Yo no receto. Cuando el cuadro es fuerte o hay desesperanza marcada, te pido una valoración con psiquiatra y sigo trabajando la parte emocional en terapia; el medicamento no sustituye ese trabajo.
¿Cuánto tarda uno en sentirse mejor?
Varía mucho de una persona a otra. Las primeras semanas suelen enfocarse en ordenar el sueño, la comida y la rutina, y ahí ya se nota algo de alivio. Entender lo que sostiene el sufrimiento lleva más tiempo, y los avances se van revisando juntos en el proceso.
¿Puedo ir a terapia si solo estoy triste y no deprimido?
Claro. No hace falta tener un cuadro completo para pedir ayuda. Una ruptura, un duelo o una racha larga de desánimo son motivos suficientes para hablarlo con alguien y ver qué está pasando contigo.
Información general para pacientes. No sustituye una consulta médica. En una emergencia llama al 911.
