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Medikal

¿Cuándo necesita operarse una hernia inguinal o umbilical?

Qué es el bulto que aparece en la ingle o en el ombligo, por qué sale, qué señales avisan de una urgencia y cómo se decide si conviene operar.

Hombre de 50 años sentado en consultorio, con la mano sobre la ingle o abdomen bajo, hablando con un cirujano de espaldas.

Qué es la hernia y por qué aparece ese bulto

Una hernia es un hueco en la pared muscular del abdomen. Por ese hueco se asoma la grasa que normalmente va adentro, y a veces un pedazo de intestino. Lo que la persona ve y toca es el bulto: en la hernia inguinal se ubica en la ingle, justo donde termina el pliegue de la pierna, y en la umbilical aparece en el ombligo o pegadito a él.

El hueco existe desde antes de que salga el bulto. Hay quien nace con esa zona de la pared más delgada y hay quien la va debilitando con los años: tos de mucho tiempo, estreñimiento crónico, cargar cosas pesadas a diario, subir de peso, embarazos, una cirugía previa en el mismo sitio. Por eso se ve tanto en gente que trabaja cargando y en adultos mayores.

Ese bulto suele crecer despacio. Al principio aparece solo cuando toses, te agachas o cargas algo, y se mete solo al acostarte. Con el tiempo se queda más tiempo afuera, molesta al final del día y deja de regresar tan fácil. En el adulto la pared no se cierra sola con el paso de los años, así que la molestia tiende a quedarse y a aumentar.

Señales que se ven en una hernia inguinal

Lo típico es una bola en la ingle que aparece al estar de pie y se esconde cuando te acuestas. Puede doler como una quemada o como si jalaran, sobre todo después de estar mucho tiempo parado, de cargar o de hacer esfuerzo en el baño. Hay pacientes que sienten la molestia hacia el escroto o hacia el muslo, y llegan asustados por eso.

En consulta pregunto cosas muy concretas porque el tamaño dice poco: cuánto tiempo lleva, si se mete o ya no se mete, qué la hace salir, si duele, si ha crecido, qué trabajo haces y cuánto cargas al día. También reviso si hay tos de mucho tiempo o problemas para evacuar, porque mientras esa presión siga ahí, la hernia va a seguir empujando.

Muchos hombres llegan preocupados por el dolor y no por el bulto, y a veces es al revés: el bulto no duele nada y ya está grande. Reviso las dos cosas: el dolor y el tamaño del bulto.

Primer plano de la mano de un hombre sobre el abdomen bajo vestido, señalando una protuberancia cerca del ombligo en consultorio.

La hernia umbilical en el adulto

En los bebés es otro cuento. Muchos ombligos pequeños se cierran solos durante los primeros años, y por eso al principio se observa. En el adulto la historia cambia: la hernia umbilical casi nunca se cierra sola y suele ser un anillo chico con un bulto que incomoda más de lo que se ve.

Ahí importa mucho el tamaño del anillo. Un anillo angosto con un bulto grande aprieta el contenido y es el que más riesgo tiene de atorarse. Reviso también las hernias que salen sobre una cicatriz vieja, las incisionales, que se comportan distinto y con frecuencia necesitan malla para repararse bien.

Cuándo una hernia es una urgencia

El bulto se pone duro, duele mucho, ya no se puede meter ni acostado, y aparecen náuseas, vómito, gases que no salen o la piel se ve roja o morada encima. Eso hace pensar que el intestino quedó atorado y hay que ir a urgencias de inmediato, sin esperar la consulta. Si además hay fiebre o el dolor es insoportable, llama al 911 o acude al hospital más cercano.

La mayoría de las hernias se pueden valorar con calma y no llegan a ese punto, pero conviene que tengas bien identificado ese cuadro porque no admite espera.

Qué reviso en consulta y cuándo conviene operar

Exploro de pie y acostado, con y sin esfuerzo, porque muchas hernias se esconden cuando el paciente se relaja. Reviso el otro lado, el ombligo y las cicatrices, y palpo si el contenido se mete con facilidad o está tenso. Cuando el bulto es intermitente o hay duda con otra causa de dolor en la ingle, pido un ultrasonido para confirmar.

La conversación más larga suele ser sobre el momento de operar. Lo que suelo recomendar: una hernia que ya molesta, que crece, que se atora o que te limita en el trabajo y en el día a día se repara. Una hernia pequeña, sin molestia y en una persona sin factores de riesgo se puede observar con revisión periódica, sabiendo qué síntomas vigilar. En el adulto la malla forma parte habitual de la reparación porque reduce la probabilidad de que el bulto vuelva a salir. La técnica, abierta o por laparoscopía, depende del tamaño, de si es de un lado o de los dos y de las cirugías previas.

El miedo a la anestesia frena a muchos pacientes durante años. Vale la pena platicarlo con el anestesiólogo y conmigo, porque el riesgo depende de la edad, de otras enfermedades y de cómo esté cada persona, y eso se valora caso por caso antes de decidir. Si traes una hernia y no sabes si es de las que esperan o de las que ya conviene revisar, vale la pena una valoración con un cirujano general. En la Ciudad de México atiendo consulta, evaluación preoperatoria y seguimiento posquirúrgico de estos casos.

Otras preguntas

¿Una faja puede curar la hernia?

La faja sostiene el bulto y puede dar algo de alivio mientras trabajas, pero no cierra el hueco de la pared. Cuando la hernia molesta o crece, la reparación es quirúrgica.

¿Puedo esperar si no me molesta nada?

Una hernia pequeña y sin síntomas se puede vigilar con revisiones. Si empieza a doler, a crecer o se atora, ya no conviene esperar.

¿Cuánto tardo en volver a mis actividades?

Depende de la técnica y de tu trabajo. Las actividades ligeras se retoman pronto y el esfuerzo físico fuerte se deja para después, según lo que indique tu cirujano en el seguimiento.

Información general para pacientes. No sustituye una consulta médica. En una emergencia llama al 911.