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Medikal

Se infectó mi prótesis de rodilla o cadera: cómo se detecta y qué sigue

Cómo se ve una infección de prótesis de cadera o rodilla, por qué puede aparecer meses o años después de la cirugía y qué señales piden ir a urgencias ese mismo día.

Paciente mexicano de espaldas en consulta de ortopedia frente a un médico que señala un modelo anatómico de rodilla con prótesis sobre el escritorio.

Por qué se infecta una prótesis de cadera o rodilla

El metal y el plástico de una prótesis no tienen defensas. Las bacterias que llegan ahí se pegan a la superficie, forman una capa pegajosa que las protege y se quedan quietas por meses. Esa capa explica por qué una infección de prótesis no se quita con unas cuantas pastillas.

Las bacterias llegan por dos caminos. Uno es el quirófano: alguna bacteria de la piel entra durante la cirugía y se queda a vivir en el implante. El otro llega más tarde, cuando un foco en otra parte del cuerpo manda bacterias a la sangre y esas se instalan en la prótesis. Una infección de vías urinarias mal curada, una muela con absceso, una herida en la piel que se ve fea, un catéter. Por eso en consulta pregunto por cosas que a primera vista no tienen nada que ver con la rodilla.

Hay infecciones que dan la cara a las dos semanas de la cirugía, con fiebre y la herida supurando. Otras son lentas y aparecen uno o dos años después, con un dolor sordo que va creciendo. Esas son las que más tardan en detectarse porque no parecen infección.

Las señales que más veo en consulta

La historia clásica es esta: la rodilla operada iba bien, el paciente ya caminaba sin bastón, y de pronto empieza a doler. Duele en reposo y de noche, al grado de despertarlo. La rodilla se siente caliente al tacto y se inflama sin motivo. A veces supura un poquito por un poro de la cicatriz, aunque la herida tenga años.

En cadera pasa algo parecido: dolor en la ingle que apareció de la nada, cojera, sensación de que la pierna ya no carga igual. La fiebre ayuda al diagnóstico cuando está, pero muchas infecciones crónicas cursan sin fiebre.

No toda prótesis que duele está infectada. El aflojamiento por desgaste, una contractura, una bursitis o un problema en la columna que se refleja en la pierna dan un dolor muy parecido. Por eso el estudio de una prótesis dolorosa se hace con calma y no con una sola prueba.

Manos del médico ortopedista sosteniendo un modelo anatómico de rodilla con componente protésico metálico sobre el escritorio del consultorio.

Cuándo hay que ir a urgencias el mismo día

Con fiebre alta y escalofríos junto a una rodilla caliente e hinchada hay que ir a urgencias ese mismo día. Igual si la herida se abre y suelta líquido turbio o pus, si el dolor de un momento a otro ya no te deja apoyar el pie, si después de una cirugía reciente el enrojecimiento se extiende o si hay secreción con mal olor. En esos casos, urgencias o una llamada al 911, no la consulta de la semana siguiente.

La fiebre con confusión, la presión baja o la respiración corta en alguien que trae una prótesis también son motivo para ir de inmediato.

Qué reviso en consulta y qué estudios se piden

Empiezo por la fecha exacta de la cirugía, si hubo complicaciones con la herida y si el paciente ha tenido infecciones en otros lados: dentales, urinarias, de piel. Pregunto por fiebre, por cómo duerme y por el dolor en reposo. Reviso la cicatriz con buena luz, palpando el calor de la zona, y veo caminar al paciente.

Después vienen los estudios. Unos análisis de sangre que miden inflamación (velocidad de sedimentación, proteína C reactiva, conteo de glóbulos blancos) orientan bastante, aunque solos no confirman nada. Las radiografías muestran si la prótesis está floja o si hay desgaste del hueso alrededor. La prueba que más pesa es sacar líquido de la articulación con una aguja y mandarlo a cultivar, para saber si hay bacterias y cuáles son. A veces se piden estudios de imagen más finos o una valoración con infectología.

Todo eso se junta antes de decidir. Una sola prueba rara vez aclara nada, y menos cuando el paciente trae meses de dolor.

Qué se hace cuando se confirma una infección

El tratamiento depende de cuánto tiempo lleva puesta la prótesis, del tipo de bacteria y de qué tan firme esté el implante. Si la infección es temprana y la prótesis sigue bien fija, a veces se puede lavar quirúrgicamente la articulación, cambiar las piezas que se puedan cambiar y dar antibióticos durante un tiempo largo. A ese camino le llamamos retención del implante.

Si la infección lleva meses o la prótesis ya se movió, lo más seguro suele ser retirarla, dejar un espaciador con antibiótico y esperar a que la infección se apague antes de colocar una prótesis nueva. Son dos cirugías separadas por semanas o meses. Suena pesado y lo es, pero es la forma de que la prótesis nueva dure. Los antibióticos solos casi nunca alcanzan, porque la capa que forman las bacterias sobre el metal los deja fuera.

En Monterrey trabajo estos casos de la mano con infectología. La decisión de operar y el esquema de antibióticos se toman en conjunto, con los cultivos en la mano y con el paciente entendiendo el plan completo antes de entrar a quirófano.

Si traes una prótesis que empezó a doler, aunque no tengas fiebre ni la herida se vea mal, vale la pena que un ortopedista la revise. Un dolor nuevo en una prótesis vieja tiene explicación y casi siempre se puede estudiar.

Otras preguntas

¿Una infección de prótesis se cura nada más con antibióticos?

Casi nunca. Las bacterias se pegan al metal y forman una capa que los antibióticos no atraviesan bien. Los antibióticos son parte del tratamiento, casi siempre junto con cirugía.

¿Puede aparecer una infección años después de la cirugía?

Sí. Hay bacterias de crecimiento lento que dan síntomas uno o dos años después, y también infecciones que llegan por la sangre mucho tiempo después a partir de una muela o de una infección urinaria.

¿Necesito antibiótico antes de ir al dentista si tengo una prótesis?

Depende de tu caso. Coméntalo con tu dentista y con tu ortopedista antes del procedimiento, para decidirlo con tu historia clínica en la mano. No lo tomes por tu cuenta.

¿Cómo distingo el dolor normal del que avisa una infección?

El dolor de una infección suele aparecer en reposo, despertarte por la noche y venir con calor o inflamación en la zona, a veces con un poro que supura. El dolor por esfuerzo que mejora con el descanso rara vez es infección.

Información general para pacientes. No sustituye una consulta médica. En una emergencia llama al 911.